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¿Qué es un Control de Cambio?


Un control de cambio es un instrumento de política cambiaria que consiste en regular oficialmente la compra y venta de divisas en un país. De esta manera, el Gobierno interviene directamente en el mercado de moneda extranjera, controlando las entradas o salidas de capital.

¿Es una buena o mala medida?

El control de cambio no es bueno o malo por sí mismo. Su efectividad depende de las causas que lo han hecho necesario, de los objetivos de su aplicación y de la forma en que opere en la práctica.

¿Qué lo puede ocasionar?

Situaciones de alta inestabilidad que amenacen la seguridad económica de una nación, siendo algunas de ellas:

-Una fuerte pérdida de reservas internacionales.

-Una aceleración de la devaluación de la moneda nacional, producto de una precipitada salida de capitales y de movimientos especulativos.

-Una crisis bancaria o financiera.

-Una situación de conmoción política y social que amenace la estabilidad del país, como por ejemplo una Declaratoria de Guerra.

¿Para que se adopta?


Se establece, entre otras razones, para:

-Evitar la fuga de capitales al exterior, y por tanto impedir la disminución de las reservas internacionales.

-Evitar el aumento de los precios, producto de la devaluación de la moneda nacional.

-Defender el valor del Bolívar frente a ataques especulativos.

-Ejercer un control sobre cierto tipo de importaciones, que podrían considerarse no prioritarias.

-Evitar una demanda excesiva de divisas que sobrepase las necesidades reales de la economía nacional.

Beneficios

-Se garantiza la provisión de dólares para los bienes de consumo básico (medicinas, alimentos) e importaciones esenciales, lo cual permite regular su precio y evitar alzas especulativas.

-Se evita un colapso en las relaciones económicas del país con el extranjero, al enviar el mensaje de que el Gobierno busca mecanismos para mantenerse solvente y cumplir con sus compromisos, por ejemplo, el pago de la deuda externa.

-Se induce una estabilización y reducción de las tasas de interés en el país.

-La producción nacional es favorecida, ya que con las restricciones a la importación y a la salida de capitales, los productores nacionales tienen más oportunidad de colocar sus bienes en el mercado interno, supliendo así la demanda de aquellos productos que originalmente eran importados.

Costos

-Ciertos bienes y servicios importados, como productos de lujo o muy específicos, pueden encarecerse o escasear. Esto debe ser particularmente tomado en cuenta debido al alto componente de productos importados en nuestra economía.

-Se pueden generar ciertas incomodidades debido al proceso administrativo para el otorgamiento de divisas que todos debemos cumplir.

-Un control de cambio exige ajustes difíciles de política económica, por ejemplo, reducciones al presupuesto nacional.

-Las actividades controladas podrían desviarse hacia el mercado negro, reorientándose hacia un mercado no controlado. Tal situación es casi imposible de evitar, pero en esta oportunidad se ejerce un mayor control sobre ella.

 ¿Para que se adopta?

El control de cambio es una medida que el Gobierno Nacional se ha visto en la necesidad de adoptar presionado por la crisis de ingresos públicos, la reducción de las reservas internacionales y el deterioro del valor del Bolívar, hechos estos generados por el sabotaje petrolero y empresarial que se inició el 2 de diciembre de 2002.

Los ingresos públicos han bajado estrepitosamente ya que PDVSA no ha podido entregar los recursos que por ley debe hacer al Estado venezolano. Por esta causa el Gobierno ha dejado de percibir recursos por el orden de los Bs. 1,8 billones desde diciembre pasado. Ello es el producto de las pérdidas sufridas por la industria petrolera nacional (superiores a los US$ 3.000 millones) con motivo del saboteo que paralizó por dos meses más de 75% de las operaciones de PDVSA, y por tanto redujo sensiblemente las exportaciones de crudo al extranjero. Como resultado, el corazón de las finanzas públicas ha recibido un golpe mortal.

El sabotaje también tuvo el efecto de propiciar una demanda nerviosa y especulativa de dólares y en consecuencia una fuerte salida de capitales que deterioró gravemente el nivel de reservas internacionales. El tipo de cambio que se había estabilizado alrededor de los Bs. 1.300 /US$ a finales de noviembre, subió aceleradamente desde el inicio del sabotaje petrolero hasta casi Bs. 2.000 /US$.

El 2 de diciembre de 2002, las reservas internacionales del país se ubicaban en US$ 12.447 millones, cayendo a US$ 11.873 millones al 31 de diciembre. Es decir, el país sufrió una perdida de reservas de US$ 574 millones, equivalentes a un promedio de US$ 28,7 millones cada día. La situación se agudizó en enero, cuando en los últimos 13 días hábiles, las reservas cayeron US$ 771 millones más, promediando una perdida de reservas de casi US$ 60 millones diarios. Esto significó que el activo que se encuentra en el BCV, y que sirve de respaldo a la cantidad de dinero que circula en la economía (los bolívares que cada uno de nosotros tenemos en nuestras casas o en nuestras cuentas bancarias), disminuía y perdía valor diariamente.

A ese ritmo el país hubiera estado en muy poco tiempo en una situación totalmente insostenible para cumplir con los pagos internacionales, así como con las necesidades de importación de bienes para el consumo básico de todos los venezolanos...